“El tiempo cura las heridas”, dice un conocido refrán; pero también es déspota y lapidario a la hora de tomarse de la mano de su cómplice progreso y el siempre dañino olvido. Entre ellos forman la inefable compañía de crecer y no saber (o poder) trasladarle ese espíritu, esa esencia, ese destello de horas de alegría que muchas veces vivimos y queda solamente en el grato recuerdo que, en este caso que contamos hoy, se contrapone con la triste realidad del peor de los destinos: el abandono.
Señeros lugares del siglo pasado (parece tanto y sin embargo es solo unos cuantos años atrás) allá a la altura del kilómetro 38 de la ruta provincial 4 se encontraban “enfrentados” los lugares preferidos de cientos de jóvenes, familias, amigos y visitantes que agobiados por el calor y la necesidad de esparcimiento concurrían a las piletas-camping de don Blas y “Los cardenales”.
Fueron en sus tiempos los mejores de la zona centro de la provincia de Misiones y hasta hoy Recuerdan los que visitaban siempre los Cardenales cuando su cuidador, el amigo de todos Don Patreyko, jugaba a las damas sentado en una mesa durante horas sin que nadie pueda ganarle un partido, los fines de semana de serenatas, sentados junto al fuego compartiendo un asado en las noches de luna, o las típicas fiestas de los estudiantes de la zona. Hoy, los dos lugares tradicionales de la ciudad de Leandro N. Alem han perdido su color y espera por un nuevo dueño que los vuelva a la vida.
Ahí nomás, a 3 kilómetros del centro de la Ciudad de Leandro N. Alem, el primero con 3 hectáreas y el segundo con 28 hectáreas son hoy testigos inherentes en medio de un predio que es parte de la historia de Alem.
Árboles de distintas especies guardan en sus cortezas el secreto mejor guardado de muchas declaraciones de amor, de un primer beso y hasta de haber sido el refugio y sostén de alguna lágrima de tristeza o desengaño.
La flores que eran parte del paisaje hoy fueron superadas por los altos pastos que las cubrieron y se llevan consigo los miles de gritos de “¡Ful acá che!” o “¡es mía!” y de tantos “¡¡¡Gooool!!!” que gritaron las gargantas de jóvenes y no tantos en los inolvidables partidos de fútbol sin zapatillas, sin remeras y dónde la habilidad se marcaba a fuego y el calor iba brotando cada vez mas, para terminar el partido y escuchar el grito señalador de los dueños de “¡no se entra a la pileta si antes no pasan por las duchas!”.
Era así nomás, días de disfrutar el sol y de amigos, de familia y tereré. De mate y asados, de encuentros y amores. Eran los lugares dónde muchos rememoran aún hoy cuando pasan frente a sus predios esos tiempos de la Alem de hace solo unos años pero que fue siendo devorada por nuevas alternativas o simplemente por nuevas costumbres.
Ahí están… las piletas, ahí están y parecen pedir que alguien las rescate y les devuelvan sus días de gloria para que en sus aguas refrescantes y sus verdes campings puedan seguir abrazando el sueño del descanso y diversión de muchos.
Nota: Leisla Mariana
Comparte con tus amigos
Otras Noticias de Visitemos Misiones :
Leandro N. Alem ofrece varias alternativas para pasar este verano y soportar las altas temperatu ...
El Arboretrum de Alem en total abandono Visitemos Misiones se acercó hace unos meses al Arbore ...
Señores de Visitemos Misiones. Me honra como ciudadano hoy comentarles que en mi ciudad por fin ...
Luego de años de abandono, comienzan los trabajos de mantenimiento, cartelería y arreglos en gen ...






